Taste

Eso digo yo, ¿qué pasa?.
Qué pasa que ya los multitudinarios conciertos han dejado de ser encuentros para conocer música y disfrutar con los felices nuevos conocimientos, para convertirse en expositores de teléfonos, tablets y tecnológicos juegos de luces alumbrando teatrales escenografías.

Pocos o nadie acuden ya a escuchar música por escucharla.
Qué abismal diferencia con aquellos tiempos en que tenía pelo.

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